jueves, 9 de enero de 2014

Secretos Mecanicos 1 parte

El despertador sonaba con un "biiiiiip" "biiiiiip" que me llegaba hasta lo mas profundo de mi ser. Lo busque a tientas con la mano pero no lo encontré.
"Biiiiiip" "biiiiiip"
Maldito despertador, no estaba en la mesita. Entonces me acordé. Lo había puesto a los pies de la cama para levantarme a trabajar.
-¡Mierda!-grité para mi mismo.
Era mi primer día de trabajo e iba a llegar tarde.
-Me cago en la puta.
Me levante de la cama corriendo. Los boxers, donde estaban los santísimos boxers Era imposible encontrarlos con aquel desastre en la habitacón, había tanta ropa que no se podía ver el suelo, pero claro toda esa ropa no era mía. Ví dos preservativos y me acordé del chico. Los busque y vi que estaban bajo pies. Mas gilipollas no podía ser. Me agaché a cogerlos.
-Mmmm...-escuché a mis espaldas-que rico estas "papito"
-Pero...¿no te dije que te fueras?
"Aquel tío del bar..le dije que solo era un polvo y que se largará a la mañana siguiente y el muy imbécil seguía ahí". pensé
-No tengo las llaves guapo, a demás es un desperdicio perderse ese cuerpazo.
Puse los ojos el blanco.
-Los alagos no van a conseguir nada, y menos de mi. Ahora, ¡LARGO!
Miro con cara de pocos amigos. Se levanto y me dejo ver su culo. Su dulce y estrecho culo...¡NO! me grité mentalmente. Ahora no Kevin, luego le llamas, me dije.
-¿Y las llaves?- me pregunto el chico, del que ya ni recordaba su nombre. Hablaba con un tono estúpido.
-Fuera, en la barra de la cocina-comenzó a salir-oye-se dio la vuelta-¿me das tu número?
Sonrío mostrando unos dientes blaquisimos. Era bastante guapo aquel chico, una lastima que para mi esa cosa llamada "amor" no significara nada.
-Claro, apunta.
Cogí el móvil y me guarde el número. Aún en boxers le acompañe a la puerta. El despertador ya no sonaba, se habría quedado sin pilas.
Cuando abrí la puerta, Rubén, así se llamaba el chico, se dio la vuelta y acariciándome el mosntruito me dio un beso y me mordió el labio inferior.
-Como se me ponga dura, vas a tener que bajarla...-sonreí
Mordiéndose el labio me estiro un poco del piercing del pezón. Se me aceleró el corazón. Cerré la puerta con el dentro y lo puse cara a la pared.
-Así aprenderás a no ser un chico malo
Sonreía. Me restregué un poco y luego le hice comérmela hasta me fui en su cara. El chico se limpio la cara con mis boxers y dándome un ultimo beso en el "monstruito" se fue. "Llámame pronto" me había dicho antes de irse moviendo ese culo...mmmm ese dulce culo...
-¡MIERDA! puto crío voy a llegar tarde.
Miré el reloj, ya llegaba media hora tarde.
-Joder, joder, joder-repetí
Me puse una camiseta blanca, unos pantalones azules y una converse blancas. Me cepillé los dientes ta deprisa que me enganché el piercin de la lengua en el cepillo y casi me lo arranco.
-Me cago en...
Da igual, no había tiempo, cogí una chaqueta de cuero negra y blanca y salí por patas de la casa. Cuando estaba entrando al ascensor me di media vuelta.
-Mierda, el móvil-entré en la casa y lo cogí.
Menos mal que al llegar había aparcamiento, si no del enfadado hubiera matado a alguien (no literalmente). Aparque y baje corriendo, ni si quiera sabía como llevaba el pelo, pero daba igual, si no me cogía me iba a quedar en la calle.
Cuando entré a la sala del jefe vi un cartel que rezaba:
SE BUSCA MECÁNICO EXPERIMENTADO URGENTE
Quité el cartel y lo tiré al suelo. El trabajó iba a ser mio, me dije.
No había nadie, pero en la mesa de Carl, el jefe de todo aquello, había papeles tirados por toda la mesa y una foto con su mujer y sus tres niños. Me senté a esperar. 10, 20, 30 minutos y Carl no aparecía. 
Detrás de su mesa había una pared y al doblar esa pared había una puerta que con un cartel que decía
Habitación de recambios y herramientas. Solo personal autorizado.
Me dirigí a la puerta y escuché unos sonidos bastante lejanos, pero prevenía de aquella sala. "Será una sala grande" me dije. Pensé que podría ser el hablando con algún empleado, así que abri la puerta.
Cuando entré vi estanterías metálicas hasta el techo llenas de cajas de carton, alguna tan viejas que podrían tener mas de 50 años. Al final del pasillo habían dos camino, uno a la izquierda y otro a la dereche, así que fui hacia ellos.
Cada vez escuchaba las voces mas cercanas. Cuando fue a doblar una de las esquinas me pare en seco y retrocedí hasta esconderme detrás de una estantería para que no me vieran.
"Ohhh si que están hablando"pensé"y es una conversación interesante"
Notaba como el "monstruito" se estaba despertando
Volví por donde había venido y cerré la puerta.
Aporreé la puerta bien fuerte para que me escucharan. Minutos después un Carl bastante cansado abrió la puerta.
-Buenos días señor Carl-dije con una gran sonrisa y como si nada pasara. Me dio la mano
-Buenos días señor Kevin, espero que no esté aquí...esperando mucho tiempo-"querrá decir que espera que no haya escuchado nada" pensé-no, señor, acabo de llegar.
Por detrás de el vi al hombre con el que estaba manteniendo una entretenida charla. Era un tipo imponente, calvo y una perilla bastante gruesa. Incluso a mi, que era bastante grande, me daba respeto.
-Paul, voy a hablar con el señor Kevin. Por favor, avisa a mi mujer de que no podré ir a recoger a los niños, dile que estoy entrevistando a un candidato para el empleo. Gracias.
El hombre-oso, como decidí llamarle, fue hacía el pasillo donde los había visto hablando acaloradamente y se escucho su voz amortiguada por la cajas. Después grito:
-Señor Carl, su mujer dice que no se preocupe, que su hermana va a por ella-mas que voz, parecía el rugido de un oso.
Carl suspiró.
-Por aquí señor Kevin-me indico apuntando a su mesa.
Cuando vio los papeles hechos un desastre abrió los ojos como platos y se poso a ordenarlos.
-Perdone...antes...no...no..-estaba inventado alguna excusa, estaba claro-...no encontraba unos papeles, esto es una locura ¿sabe?
Los dos reímos.
Me senté.
Después de un rato hablando, me dijo que había leído buscado mi nombre en Internet gracias al contrato que le di (dijo que siempre lo hacia, para saber secretos "oscuros" sonrió)y vio que en el pasado tuve barias difulcras que me llevaron al calabozo varios dios. Apreté los puños. Cuando vio mis nudillos amarillos por la fuerza se mordio un labio.
-Aquí...lo que menos falta nos hace es mala reputación, lo siento señor Kevin.
Reí de mala gana. Puse los puños en la mesa y le mire a los ojos. Ese trabajo era mío.
-Espere señor Carl, tengo que explicarle esos...incidente-mentira. Pero ese trabajo iba a ser mio por las buenas...o por las malas.
Me miro seriamente.
Parecía un milagro haber entrado y ver aquella "conversación". Eso me iba a salvar de no tener empleo.
Comencé a hablar. Su cara palideció cuando se dio cuenta que no le estaba contando nada de mis días en el calabozo, si no que le estaba contando algo que había visto en la habitación de recambios. 
"Ay señor Carl, no sabe usted, hasta donde puedo llegar" pensé.


2 comentarios:

  1. Me ha encantado. Kevin engancha mucho. Estoy deseando leer mas aventuras suyas. :-)

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    Respuestas
    1. ¡Me alegro mucho de que te guste!
      *--* Que me digas que Kevin engancha es un gran honor :D
      Está noche mismo me pongo a escribir la continuación

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